Así fue el Wacken 2016 en Alemania, INCREÍBLES FOTOS!

Foto: Sergio Caceres
Ese Pantanal que llaman Wacken – Foto: Sergio Caceres

“Dicen que el rock está muerto” comentó el sexagenario guitarrista y fundador de Twisted Sister, Jay Jay French frente a una plaza llena bajo la noche alemana el último día del festival. “Pero hace unas semanas vimos un Graspop (festival de metal en Bélgica) con 60.000 personas, un Hellfest (Francia) con 70.000 y este fin de semana un Wacken con más de 80.000 personas reunidas! … El rock no está muerto!” sentenció siendo ovacionado por ese público que tuvo acceso a un festival cuyas entradas se agotan frecuentemente con un año de anticipación. Ese festival, que cada año rasga la calma del norte de Alemania e inunda sus calles con ríos negros de fans, es el Wacken.

La vieja guardia
La vieja guardia – Foto: Iván Ayala

El Wacken Open Air (W.O.A), es un festival de metal en un pueblo al norte de Alemania que le da el nombre al festival. Es un pueblo tranquilo, con casas espaciosas de jardines llamativos de una clase social alemana muy bien acomodada. Es un contexto que contrasta fuertemente con un público que transita por sus calles un fin de semana al año vestido con cuero y púas, cargando cervezas en una mano mientras bebe de un cuerno de toro (sintético) en la otra, coreando canciones de Iron Maiden y deteniéndose de vez en cuando en uno de los muchos jardines que han sido adaptados para vender Bockwurst (la salchicha alemana de toda la vida) o camisetas con el cráneo de res representativo del festival. Las otras casas que no se adaptan a la oferta que el repentino flujo de gente trae consigo al pueblo, son protegidas con rejas simples que los organizadores proveen con señales que invitan a no orinar y respetar a los residentes. Desde las ventanas se ven parejas de ancianos ansiosos preocupados por la suerte de sus fuentes y gnomos de jardín. No se reportaron daños en ninguna de las casas al final del festival.

Blind Guardian en el True Metal Stage
Blind Guardian en el True Metal Stage

Eso sucede afuera, en los alrededores, en el pueblo que le da la bienvenida a miles de fanáticos de todo el mundo que viajan a Alemania y Europa para ser parte de la fiesta. Adentro la cosa es un poco más caótica. Las zonas de camping son inmensas. El reto de este año: encontrar una zona que no esté empantanada. Es un verano lluvioso en Europa y varios festivales han sufrido inundaciones e incluso uno fue cancelado por el riesgo que supuso una tormenta eléctrica. El Wacken corrió con una mala suerte más benévola; el suelo enlodado es más un inconveniente que una verdadera amenaza. Es posible traer su propia comida y trago; no hay control del equipaje que se ingresa a la zona de camping, pero no se pueden entrar con ellas a las zonas de conciertos. Tampoco se pueden entrar cámaras grandes ni maletas, según ellos como medida de seguridad debido a los ataques registrados semanas antes en Ansbach y Múnich; como si los ataques solo pudieran ocurrir frente a los escenarios.

 

El venado de Jägermeister
El venado de Jägermeister

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Dejando la carpa puesta, y bebido las primeras cervezas (adentro cuestan 4 euros más el deposito de 1 euro por el vasito), se ingresa a lo bueno, al festival, a la música, al sonido de los 8 escenarios que constituyen un verdadero retiro espiritual de Jueves a Domingo dedicado exclusivamente al metal en todos sus colores y sabores. Perderse es fácil, quedarse embobado con tanta cosa para ver lo es aún más, no abrumarse por no poder verlo todo es imposible.

Dragonforce en el Black Stage
Dragonforce en el Black Stage – Foto: Iván Ayala

El cartel muestra varias propuestas nuevas y limita la aparición de grandes nombres, contrario al despliegue de alfombra roja del Hellfest de este año. El Black stage y True Metal stage, los escenarios principales, se turnan para mostrar las bandas con mayor acogida. Este año son (pase saliva) Saxon, Foreigner, Whitesnake, Entombed A.D., Tarja, Ministry, Bullet for my Valentine, Blind Guardian, Testament, Dragonforce, Therion, Arch Enemy, Symphony X, Metal Church, Steel Panther, Twisted Sister, Iron Maiden, por mencionar los más conocidos. Estos escenarios prácticamente son uno. Son dos plataformas, siamesas, pero nunca muestran a dos bandas tocando al mismo tiempo. En cambio se van turnando. Esto para que el cambio de bandas sea más rápido: cada banda tiene su propuesta visual, al turnarse le da más tiempo a los técnicos para adaptar la nueva escenografía mientras la otra banda va tocando en la otra plataforma, así el público no se desespera esperando a que salga la siguiente banda.

Foto: Sergio Cáceres
Bang your head against the stage – Foto: Sergio Cáceres

Aparte de estos escenarios, los que si usted ha buscado vídeos en Youtube del festival son los que más probablemente haya visto en cámara (grandes estructuras frente a una explanada a cielo abierto cubierta de metaleros), se le suman otros 6 escenarios. El Party Stage, un hermano menor y chiquito arrinconado a la derecha del True Metal Stage acoge a bandas con cierto nombre pero que llenan menos que las del escenario grande. Bandas del tipo Devil Driver, Callejon, Orden Ogan, Torfrock o Unisonic. Con la misma lógica, al otro extremo del festival, se encuentran bajo una carpa de circo monumental las tarimas siamesas del W.E.T stage y el Headbanger stage. Siempre llena, con bar propio, esta carpa de circo ofrece bandas de peso para gustos un poco más alternativos, sonidos más violentos en su mayoría, fanáticos más pogueros, y en general un público más joven. Mambo Kurt, Tulkas, Auðn, Legacy of Brutality, Marduk, Blue Oyster Cult, Vader, The Black Dahlia Murder, Tsjuder, Orphaned Land, Girl School, 1349, Dritte Wahl, Snowy Shaw, Barb Wire Dolls, entre otros hicieron presencia ahí, en el escenario que prendió la fiesta en una especie de pre party desde la noche del Miércoles.

Snowy Shawn en el W.E.T Stage - Foto: Sergio Cáceres
Snowy Shawn en el W.E.T Stage – Foto: Sergio Cáceres

Finalmente los Beer Garden stage, Wackinger Stage y Wasteland Stage, mucho más pequeños, presentan propuestas nuevas, menos conocidas o sonidos alternativos al metal.

En el medioevo sangraban salsa de tomate
En el medioevo sangraban salsa de tomate: obra de teatro en el Wackinger Village

Añadiendo a eso el Wacken ofrece otros tipos de entretenimiento como una zona medieval donde se pueden ver obras de teatro recreando de cortes de la época, una zona Steampunk con modelos reales salidos del imaginario de Mad Max, tiendas con mitad de la mercancía agotada desde el día uno, y hasta shows de burlesque y lucha libre. Con tanta distancia por recorrer, bandas que corear y poguear, nueva música por descubrir, y eventos para ver, así no le gusten todas las bandas o conozca unas pocas no le va a quedar tiempo para aburrirse. Es un corre corre que lo va a dejar en cama por una semana de puro cansancio de darlo todo.

Arch Enemy en rueda de prensa
Arch Enemy en rueda de prensa

 

Snowy Shawn y su banda de semana santa - Foto: Sergio Cáceres
Snowy Shawn y su banda de semana santa – Foto: Sergio Cáceres
Testament
Testament – Foto: Iván Ayala

 

Iron Maiden llenó su escenario desde horas antes de que comenzara su presentación; ese día no se turnaron los escenarios Black y True Metal sino que se dejó el True Metal exclusivamente para montar la impresionante escenografía de los británicos, que convocaron un bloque sólido de fanáticos por donde era imposible moverse en cualquier dirección. Malas noticias para quienes tomaron mucha cerveza y se vieron en el centro de la multitud. Tocaron más de dos horas, indudablemente el plato fuerte del festival que paradójicamente cerraba el primer día. El resto del festival tuvo un público más disperso entre los distintos escenarios posibles. Tarja, quién risueña en rueda de prensa dijo que le era imposible escribir de noche y que no vivía en Escandinavia desde hace años porque necesitaba un lugar soleado para vivir (sorry fanáticos darks), llenó con su nuevo proyecto el escenario Black, valiéndose tan solo de un par de canciones de Nightwish. Arch Enemy a su vez anunció también en rueda de prensa que su presentación en el festival sería especial pues grabarían un Dvd ahí, dándole cierre al Black Stage a la medianoche del último día. Snowy Shawn (Mercyful Fate, Therion, Dream Evil, King Diamond, entre otros) mostró su proyecto solista, ahora como guitarrista/vocalista/frontman, el cual también se valió de canciones de otros proyectos como King Diamond, imitando el falsete del danés Petersen. Un proyecto con una puesta en escena muy llamativa, una evidente oda al ego y personalidad de Shawn. Fue muy bien recibida.

Therion con Querubín Rebelde en la guitarra - Foto Sergio Cáceres
Therion con Querubín Rebelde en la guitarra (Izquierda) – Foto Sergio Cáceres
17 girls in a row/ Steel Panther - Foto: Sergio Cáceres
17 girls in a row/ Steel Panther – Foto: Sergio Cáceres
Symphony X - Foto: Iván Ayala
Symphony X – Foto: Iván Ayala
Snowy Shawn con Therion - Foto: Iván Ayala
Snowy Shawn con Therion – Foto: Iván Ayala

 

Una descripción del desempeño de otras bandas conocidas pueden sobrar pues se conoce su estilo y lo bien que manejan el público; como sobra decir que Steel Panther fueron comiquísimos con su show y lograron que algunas fanáticas mostraran sus pechos desnudos emocionadas, o que Twisted Sister tuviera a un público que coreaba We are not gonna take it sucesivamente hasta el cansancio, o que Therion salieron con trajes disonantes, invitaron a Snowy Shawn a cantar con ellos una vez más, y tuvieron en escena a una bailarina de vientre libanesa (como alguna vez lo intentó la disuelta banda bogotana Amatista en toques en Las Américas, por mencionar la escena local).

Overthrust - Foto Sergio Cáceres
Overthrust – Foto Sergio Cáceres
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Shalton Monnawadikgang aka Spencer Thrust – Foto: Iván Ayala
Pogo en Overthrust saliendose de control
Pogo en Overthrust saliendose de control

 

 

 

 

 

 

W.E.T Stage
W.E.T Stage
Pogo en Insidious Disease, algunos lo calificarían de experiencia religiosa
Pogo en Insidious Disease, algunos lo calificarían de experiencia religiosa

Por otro lado, quizás lo más interesante de estos festivales es la posibilidad de ver nuevas bandas, esas que son relegadas a espacios más pequeños y horarios menos estelares. Una sorpresa, que quizás no lo sea para grandes fanáticos del Black, fue la banda Tsjuder, obviamente de Noruega. Tocaron violentamente, con un show sobrio que no pasó del corpse paint obligatorio, sabiendo que sus fanáticos estarían más pendientes de chocar sus cuerpos y lesionarse el cuello que de mirar al escenario. En el mismo escenario estuvo luego este mega robot de los Power Rangers hecho de muchas partes que es Insidious Disease. Conformada por integrantes de bandas como Old Man’s Child, Brujeria, Napalm Death, Dimmu Borgir, Angelcorpse, Nile, esta banda recrea lo más puro del death y su escena. Nada de show, solo un gutural violento, guitarras sin freno y amplificadores a su máximo, con bajos cuyas frecuencias se enjaulaban en la cajas torácicas de los presentes que se movían frenéticos para dejarlas salir. El pogo más brutal del festival. Otra grata sorpresa fue el Death metal de Botswana Overthrust. Un cuarteto que sacó apenas el año pasado su único álbum completo Desecreated Deeds to Deceace, y fue llamado al Wacken un año después. A pesar de ser nuevos y no figurar en la escena, los africanos convocaron frente a su escenario a un buen número de, primero curiosos y luego, headbangers y pogueros a tope que terminaron pidiendo por más. La sacaron. Otro ejemplo son los italianos de Elvenking quienes, relegados a un escenario menor como el Beer Garden Stage a pesar de sus 8 álbumes, le robaron un buen número de fanáticos al escenario principal, quienes se gozaron entre cervezas, pogos y bailes el atardecer del último día y los violines violentos de la banda que se marchó agradecida.

Tsjuder - Foto: Iván Ayala
Tsjuder – Foto: Iván Ayala
1349 - Foto: Iván Ayala
1349 – Foto: Iván Ayala

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Las famosas tetas en Steel Panther

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Wacken es un festival enorme, que no se puede llenar con un solo género, gusto, procedencia o dirección. Es un festival diverso, que sirve para rendir homenaje a los grandes y clásicos, pero también a lo nuevo, a lo que le brinda vitalidad a la escena, al combustible que mantiene el fuego en la hoguera del pogo, en las vertebras flexibles del cuello, en una escena que se rehúsa a ser solo una moda y se mantiene abierta pero sincera. Se ven banderas nacionales de distintos colores colgando de las espaldas de personas que orgullosas corean juntas canciones que se convierten en su conjunto en el himno de una nación soberana, donde el metal es patria y quien canta contigo es tu hermano. Es así como en suelo alemán, fanáticos latinos le piden otra canción a una banda africana y luego comen comida turca y dicen Prost (Salud en alemán) chocando las copas con escandinavos y árabes. Así me pasó.

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Orphaned Land de Israel - Foto: Iván Ayala
Orphaned Land de Israel – Foto: Iván Ayala
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Kobi Farhi

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Orphaned Land llenó el Headbanger stage el sábado por la tarde, y pusieron a saltar al público con su metal mezclado con sonidos del medio oriente. Los Israelitas tocaron durante una hora frente a un público diverso que no dejaba de moverse. La tarde caía y la cerveza se derramaba con cada salto. Entre la multitud se veían diferentes banderas. Veo una de Colombia. Al lado una de Venezuela. Mi amigo borracho de Campina Grande atrás de mi tiene como capa una de Brasil. Por las pantallas se ve que en la primera fila hay un grupo de fanáticos emocionados con la bandera de Israel. Directamente a su lado hay un grupo de metaleros igualmente emocionados saltando con la bandera de Líbano. Tras la tercera canción Kobi Farhi, cantante y fundador, no puede seguir dejando pasar el momento por alto. Líbano e Israel han estado encartados con un conflicto sangriento y decadente por décadas y sus fronteras están cerradas, siendo peligroso además de ilegal para sus nacionales ir al país vecino. Ahora en Alemania, entre guitarras y baterías Kobi menciona el conflicto y señala a los dos grupos de fanáticos, unidos en los saltos. “Quizás nuestros políticos deberían aprender de ellos” menciona antes de anunciar la entrada a escena de la misma bailarina de vientre libanesa que actuaría al día siguiente con Therion.

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“Se oye comentar a la gente del lugar, los rockeros no son buenos” dijo Barón Rojo en sus días. Así es el Metal, un género marginal temido por ser violento y extremo, al que se le achacan los peores males de la sociedad, de fomentar una generación peluda de seres peligrosos, además de ser la banda sonora preferida en los instantes previos a las matanzas escolares. Aún así sangre fue lo que no vi en el festival.

Público en Snowy Shawn (La de la izquierda era igualita a Megan Fox)
Público en Snowy Shawn (La de la derecha era igualita a Megan Fox)

Sin embargo, vale la pena ir y hacer maldades, bailar “el porro de los pelaos”, empujarse con otros cuerpos, balbucear otros idiomas, conocer nuevas bandas y salir con nuevos contactos e historias. Si le suena aún está a tiempo para el Wacken 2017. Ya confirmaron bandas como Amon Amarth, Avantasia, Heaven Shall Burn, Candlemass, Kreator, Powerwolf, Saltatio Mortis, Hämatom, Lacuna Coil, Mayhem, Paradise Lost, Sonata Arctica. Más serán confirmadas durante el año hasta unas semanas previas al festival. El golpe son 221 euros; no empeñe cosas para alcanzar a comprar la boleta si no ha considerado como llegar hasta allá primero. Pero si va suelto y quiere gastárselo en una farra de media semana hágale acá https://www.metaltix.com/3-days-all-in-ticket-w-o-a-2017-tickets-31843.html.

No se duerma, que la vez pasada 80.000 personas agotaron la boletería en dos semanas. Toca estar pilas y ser rápido porque así como Jay Jay French decía cerrando esta edición del Wacken: El rock no está muerto.

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Testament – Foto: Sergio Cáceres

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Written by Ivan Ayala

Iván Ayala es un diseñador y periodista Freelancer en Berlín. Le gusta el rock, los caballos y las mujeres bonitas. También disfruta salir de paseo con sus amiguitas.